
Falta poco a la una de la madrugada.
Como no. Vuelvo a casa a pié.
El artículo principal de mis pensamientos es la observación de la categoría urbana superior de la Rambla Cataluña.
La calle en la que paso a menudo, en la que paseo pasando. La calle en la que nunca me robaron como a otros, de la que no tengo nada a reclamar. Pero sobre todo, la calle de la pastelería del Mauri con las abuelas de la burguesía catalana con las que desayuno churros y infusiones.
La calle donde me gustaría vivir!!!
La calle líder en la industria de las rebajas de estos días, con maniquís de cabezas cortadas, sin brazos, a veces sin pies ni piernas e infraestructura.
En Fin...Que puedo decir: esta noche, mirando de reojo los escaparates, me parece incluso la mejor calle de cuerpos vivos y muertos. No me sorprendería leer en el periódico de alguien que pida, una vez muerto, que le velen en la Rambla Cataluña.
“Por favor!!! Enterradme en la Rambla Cataluña!!!”.
Se podría inventar una película sobre la Rambla Cataluña, titulada por Sofia Coppola Rambla (Rumble) fish (La ley de la calle). La comparación de esta calle a una pecera como único mundo de un tipo de pez me parece cojonuda.
El pez nada feliz en su pecera como en mi querida Rambla Catalunya hago yo y los cuerpos que exhiben ropa y zapatos y bragas y calcetines de deportes, los que toman chocolate a la taza en la chocolatería Valor y los que meten la nariz entre las hojas del periódico sentados en el Jamonero Cinco Jotas.
Hasta Rodin está en la Rambla Cataluña. Si, si. Me lo encontré esta noche. Lleva tiempo de visita por distintas ciudades. No podía no pasar por aquí. Gracias al maravilloso experimento de esta ciudad de tener una extensión de sus museos al aire libre, Rodin anda día y noche en la Rambla Cataluña.
Han llegado andando algunas figuras de La Porte de l'Enfer, este monumental grupo escultórico creado por Rodin, que nunca se completó. Los maravillosos cuerpos masculinos se unen a los de la Rambla Cataluña.
Pues, que suerte que estas figuras se escaparon al destino de estar atrapadas en la puerta. A veces es bueno que se suspendan proyectos. Los bocetos en yeso que Rodin dejó tomaron vida gracias a alguien que los fundió en bronce, ganando resistencia al tiempo y a la lluvia para que pudieran pasear una tarde por la Rambla.
Allí me las encuentro, junto a los maniquís con sujetadores de la Rebajas, hablándome educadamente de la alegoría del amor y la condena entre La Divina Comedia y Las flores del Mal.
Entre las rebajas, una reflexión sobre la condición humana
Quizás si Rodin sabe que sus piezas tomaron vida y pueden ser tocadas por el transeúnte.
Yo me casaría con una de ellas.